La expo ‘Contra Catequista’ que cuestiona la religión
Entre símbolos religiosos, textiles intervenidos y performances cargados de fuerza emocional, el artista visual leonés Patricio Obregón inauguró este 20 de febrero su exposición “Contra Catequista” en Torre Andrade, del municipio de León; una propuesta que invita al espectador a cuestionar las nociones de culpa, placer y fe desde una mirada queer y profundamente humana.
“Para muchas personas la religión tiene como piedra angular el amor”, explica Obregón, “pero su sistema moral suele construirse desde el miedo, la culpa y el arrepentimiento”. A partir de esa reflexión surge el concepto de culpa placentera, donde el artista explora cómo la culpa puede transformarse en deseo, curiosidad o incluso morbo frente a los tabúes impuestos por la tradición religiosa.
La muestra —la primera exposición individual de Obregón sobre esta temática— reúne piezas escultóricas, textiles, fotográficas y audiovisuales, además de dos performances presentados en video. Entre los objetos exhibidos destacan una cruz fracturada utilizada durante un performance donde el artista fue azotado públicamente, y una jaula de castidad intervenida con cruces doradas, que alude a la educación religiosa basada en la abstinencia.
También se presenta un sirio modificado que acentúa su simbolismo fálico, acompañado de un poema inspirado en la cita bíblica “Dejad que los niños vengan a mí”. En el mismo espacio, una vestimenta bordada con frases comunes en los campamentos religiosos evoca el proceso de reclutamiento de jóvenes dentro de la fe católica.
La exposición cuestiona creencias y comportamientos impuestos por la religión.
Foto: Ana Ortigoza.
“Los performances parten de rituales como la confesión o el rezo del rosario”, señala el artista, quien estudió Artes Visuales en la Universidad de Guanajuato. “Durante uno de ellos utilicé el audio de mi última confesión con un sacerdote; ese fue el tiempo que duró la penitencia y el acto mismo de ser azotado”.
Respecto a las exhibiciones que han sido censuradas por hacer una crítica directa a la religión, comenta: “La censura nunca es válida si se hace desde la ofensa hacia una creencia. En este caso, hablo desde la experiencia personal, como alguien que también ha sido parte de esa comunidad. Censurar eso es, en cierto modo, censurar a otro creyente”.
“Contra Catequista” permanecerá abierta al público en Torre Andrade, ofreciendo una experiencia que combina arte contemporáneo, crítica social y una exploración íntima sobre el cuerpo, la fe y la identidad.

