Guanajuato se prepara para La Quema de Judas
La sociedad guanajuatense se prepara para una de las tradiciones más arraigadas y simbólicas de la Semana Santa: la Quema de Judas, una práctica que se realiza en abril, y que mezcla ritual religioso, crítica social y celebración comunitaria, y que año con año se mantiene viva en distintos puntos de León.
De acuerdo con el Archivo Histórico Municipal de León, esta festividad tiene sus raíces en tradiciones iberoamericanas que llegaron durante la época colonial, como parte del intercambio cultural entre Europa y América. Con el tiempo, evolucionó hasta convertirse en una expresión popular que va más allá del simbolismo religioso, incorporando elementos festivos y de identidad barrial.
Una tradición que ocurre en Semana Santa
La Quema de Judas se realiza en el marco de la Semana Santa, particularmente entre el Sábado de Gloria y el Domingo de Resurrección. En muchos barrios, las actividades comienzan desde la víspera con la quema del tradicional “torito”, una figura pirotécnica que anuncia el inicio de la celebración.
El punto culminante llega el Domingo de Resurrección, cuando se prenden fuego a los “Judas”, figuras elaboradas artesanalmente que representan, de manera simbólica, el castigo a la traición. Sin embargo, en el contexto actual, estos personajes también pueden adquirir tonos satíricos, reflejando problemáticas sociales o figuras públicas.
El Barrio de Santiago, epicentro de la tradición
Aunque en décadas pasadas esta práctica era común en zonas como el Barrio Arriba, el Coecillo o Las Arboledas, hoy el Barrio de Santiago se posiciona como uno de los principales espacios donde la tradición persiste con fuerza.
En este barrio, la organización comunitaria es clave. Semanas antes del evento, vecinas y vecinos se reúnen para recaudar fondos mediante coperacha y boteo, con el objetivo de construir los “monos” o Judas utilizando técnicas tradicionales de cartonería: carrizo, papel y pirotecnia.
Esta práctica cuenta con casi un siglo de historia. Testimonios recopilados sitúan sus inicios en la década de 1930, en la zona conocida como La Llamarada, con impulsores como Lorenzo Salas y Arturo Zúñiga Murillo.
Una celebración entre lo simbólico y lo festivo
Más que un acto religioso, la Quema de Judas representa una dualidad que combina lo sagrado con lo popular. El fuego no sólo simboliza el castigo, sino también la renovación, mientras que el ambiente festivo transforma el ritual en un espacio de convivencia.
La Quema de Judas representa una dualidad que combina lo sagrado con lo popular.
Fotos: Luis Andrés Medina Rangel
La jornada suele concluir con un baile sonidero, donde la música —particularmente la cumbia rebajada— reafirma el sentido de comunidad y pertenencia.
Investigaciones del Departamento de Estudios Culturales de la Universidad de Guanajuato, encabezadas por el Dr. Víctor Hernández Vaca, destacan que esta tradición es un ejemplo claro de cómo las expresiones culturales sobreviven gracias a la participación activa de la ciudadanía.

