Herbolaria convierte el desamor en baile con su primer álbum
Herbolaria presentó finalmente Me hicieron un amarre pero nunca me soltaron, su primer álbum de larga duración, un recorrido musical por las distintas etapas que pueden aparecer después de una ruptura, desde la obsesión y las recaídas hasta la aceptación y la posibilidad de seguir adelante. El disco, compuesto por nueve canciones, fue estrenado el pasado 1 de octubre. Apple Music - Web Player
El concepto parte de una idea sencilla: hay relaciones que terminan antes de que uno consiga soltarlas. En ese sentido, el “amarre” funciona como una metáfora del vínculo que permanece incluso cuando la relación ya quedó atrás.
El resultado no plantea el duelo amoroso como un proceso lineal. En sus canciones, Herbolaria pasa de extrañar a querer bailar, de volver a caer en los recuerdos a intentar avanzar, porque, como ocurre con las emociones, el proceso puede llevar de un estado a otro sin seguir necesariamente un orden.
Del regreso a la resignación
El recorrido comienza con “Reversa”, una canción que plantea la posibilidad de regresar, desandar lo vivido o reconocer que todavía se sigue dando vueltas alrededor de una historia.
Después aparece “Tika-raka-tikatika-ti”, momento en el que la protagonista parece salir del amarre y encontrarse con alguien nuevo. Hay ganas de bailar, sentir mariposas y dejar atrás las complicaciones, aunque las heridas todavía permanezcan.
La recaída llega con “Maldición”, una cumbia psicodélica sobre permanecer vinculada a alguien que ya no corresponde de la misma manera. El tema fue producido por Herbolaria, con beats de Guillermo Asseburg, bajo de Mike Hernández, bajista de Motel, guitarra de Enrique Medina y mezcla y master de Richo Acosta. SOS Música
El enamoramiento toma forma en “DERRETIDA”, colaboración con Jackie Mendoza, donde el electro-pop de inspiración dosmilera retrata ese estado de vulnerabilidad que puede producir enamorarse.
El resultado no plantea el duelo amoroso como un proceso lineal.
Foto: Cortesía.
Por su parte, “Carcomida” se adentra en la parte más oscura de permanecer dentro de un vínculo que se sabe dañino, mientras que el “Interludio de la resignación” funciona como un punto de quiebre, cuando el caos comienza a transformarse en aceptación mediante un afrobeat pensado para bailar la desesperación.
Aprender a soltar también se baila
En “A Flor de Piel”, colaboración con Rosas, Herbolaria aborda uno de los momentos más complejos del duelo: aceptar que es necesario dejar ir aunque todavía exista nostalgia.
El álbum llega entonces a “La Cumbia del Dolor”, elegida como focus track y convertida en una especie de declaración de principios del proyecto: el dolor puede existir al mismo tiempo que las ganas de bailar.
La última parada es “Un Recuerdo”, producida junto al músico y productor chileno Martín Pérez Roa, integrante de Chicarica, y masterizada por Richo Acosta. La canción cierra el ciclo desde un lugar distinto: ya no está presente el intento de recuperar aquello que se perdió, sino la posibilidad de conservar el recuerdo y continuar. SOS Música
Un sonido entre lo tropical y lo experimental
Musicalmente, el álbum reúne electrónica, cumbia, afrobeat, electro-pop, psicodelia y elementos de actitud punk, una combinación que Herbolaria ha relacionado con el concepto de tropi-punk.
El proyecto de Anahí Iturralde, originaria de Mazatlán, se mueve entre el electropop, los ritmos latinos y las sonoridades tropicales y psicodélicas. Sonoridad MX
La llegada del álbum había sido anticipada durante los meses previos mediante distintos sencillos, entre ellos Un Recuerdo, A Flor de Piel y DERRETIDA. En septiembre, Herbolaria presentó oficialmente el disco en un concierto en Ciudad de México junto a Jackie Mendoza y Starflake.

