Este muro está escondido detrás de locales comerciales de León

Entre los pasillos comerciales del Pasaje Colón, en pleno corazón de la ciudad, se levanta silencioso un muro de piedra de casi 15 metros de altura, cuya presencia ha despertado la curiosidad de comerciantes y transeúntes durante décadas. Muchos lo imaginan parte de una antigua muralla, otros aseguran que esconde túneles secretos, pero su origen es muy distinto al mito popular: se trata de un resto del antiguo Templo de la Compañía de Jesús, construido en el siglo XVIII.

El muro, oculto detrás de locales de calzado y ropa, ha sobrevivido al paso del tiempo y al constante cambio del Centro Histórico. Para algunos locatarios, representa una pieza misteriosa del pasado.

Muchos locales piensan que se trata de una muralla.

Foto: Ana Ortigoza

Sin embargo, el Archivo Histórico Municipal de León aclara que la ciudad nunca tuvo murallas, por lo que las versiones que lo vinculan con una fortificación son incorrectas. La historia documentada revela que la construcción formó parte del Templo de la Compañía de los Padres Jesuitas, quienes llegaron a León entre 1740 y 1743 para levantar su casa y colegio religioso.

“Son vestigios del templo jesuita, no de una muralla. La confusión viene de su antigüedad y de que está hecho con grandes rocas, pero su origen es religioso”, explica Pedro Daniel Reyes, investigador del Archivo Histórico Municipal.

El templo, sin embargo, tuvo una vida breve. En 1767, tras la expulsión de los jesuitas de los territorios de la Nueva España, sus propiedades fueron entregadas al clero secular. Años más tarde, hacia finales del siglo XIX, los misioneros claretianos intentaron recuperar el espacio, pero las malas condiciones estructurales llevaron finalmente a su demolición.

Se estima que el muro mide 15 metros de alto.

Foto: Ana Ortigoza.

Hoy, lo que queda en pie es una pared de piedra y cal, un fragmento silencioso de aquella historia borrada por el tiempo y la modernidad. A simple vista, podría pasar desapercibido entre vitrinas y escaparates, pero para quienes se detienen a observarlo, representa un testimonio material del pasado jesuita de León.

El Archivo Histórico Municipal mantiene el registro de este vestigio como parte del patrimonio arquitectónico desaparecido de la ciudad. Aunque su historia ha sido distorsionada por rumores y leyendas, el muro continúa recordando un periodo clave en la formación religiosa y cultural del municipio.

León, que alguna vez fue descrita como “ciudad sin murallas”, guarda entre sus calles fragmentos de piedra que narran siglos de transformación. El muro del Pasaje Colón es uno de ellos: un símbolo discreto de la memoria que resiste entre el bullicio del presente.

Foto: Ana Ortigoza.

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