Una exposición revive la historia de los refugiados polacos que encontraron un hogar en León
Uno de los episodios más extraordinarios —y menos conocidos— de la historia de León volvió a cobrar vida este viernes con la inauguración de la exposición fotográfica "Recordando la Pequeña Polonia… la solidaridad es vida", una muestra que rescata la llegada de casi mil 600 refugiados polacos que encontraron en la ciudad un hogar después de escapar de los horrores de la Segunda Guerra Mundial.
La exposición fue inaugurada en las instalaciones del Festival de Fotografía Internacional de León (FFIEL) y propone un recorrido por imágenes históricas, documentos y testimonios que recuerdan cómo León recibió, en 1943, a familias polacas desplazadas tras años de persecución, deportaciones y campos de trabajo forzado en Siberia.
Durante la ceremonia, los organizadores coincidieron en que la intención de la muestra va más allá de recordar un hecho histórico. El objetivo es que la historia continúe generando reflexión sobre valores como la solidaridad, la paz y el compromiso social, evitando que este episodio permanezca únicamente como una anécdota del pasado.
El director del FFIEL, Daniel Arronis, explicó que el festival busca utilizar la fotografía como una herramienta para abordar temas de relevancia social. Señaló que esta exposición pone en el centro la solidaridad internacional demostrada entre México y Polonia durante uno de los momentos más difíciles del siglo XX, además de recordar que el humanismo puede ejercerse todos los días y no únicamente en tiempos de crisis.
La ciudad que abrió sus puertas
Uno de los momentos centrales de la inauguración estuvo dedicado a recordar la travesía de los refugiados polacos.
Los organizadores relataron que, tras la invasión de Polonia por Alemania y la Unión Soviética en 1939, miles de familias fueron deportadas a Siberia, donde enfrentaron hambre, enfermedades, trabajos forzados y condiciones extremas. Posteriormente emprendieron un largo recorrido por países como Irán, India y Estados Unidos antes de llegar finalmente a México.
El 1 de julio de 1943, un tren arribó a León con los refugiados polacos. De acuerdo con el relato presentado durante la inauguración, fueron recibidos por habitantes de la ciudad, autoridades y niños que les entregaron flores y dulces, un gesto que marcó el inicio de una nueva etapa para quienes habían perdido prácticamente todo durante la guerra.
"La ciudad más polaca de México"
Durante el evento también participó Kinga Bertic, presidenta del Club Polaco de León, quien recordó que al llegar a vivir a la ciudad descubrió la historia de la llamada "Pequeña Polonia" y decidió trabajar para preservar ese legado.
La exposición "Recordando la Pequeña Polonia… la solidaridad es vida" permanecerá abierta en las instalaciones del la Cafeteca Nacional y el Festival de Fotografía Internacional de León.
Fotos: Ana Ortigoza
Explicó que el Club Polaco, creado el año pasado, busca acercar la cultura polaca tanto a quienes viven actualmente en León como a los descendientes de aquellas familias refugiadas mediante talleres, actividades culturales y encuentros comunitarios, con el respaldo de la Embajada de Polonia en México.
Un legado que sigue vigente
La directora del Instituto Cultural de León, Lisset Aedo, destacó que este episodio representa una de las mayores muestras del espíritu solidario de la ciudad y consideró importante transmitir esta historia a las nuevas generaciones para evitar que desaparezca de la memoria colectiva.
En el mismo sentido, durante la inauguración se subrayó que la experiencia de los refugiados polacos permitió mostrar una faceta que continúa identificando a León: una comunidad construida por personas provenientes de distintos lugares y capaz de convertir la generosidad en solidaridad.
La exposición "Recordando la Pequeña Polonia… la solidaridad es vida" permanecerá abierta en las instalaciones del Festival de Fotografía Internacional de León como una invitación a redescubrir uno de los capítulos más significativos de la historia local y a reflexionar sobre el valor de tender la mano a quienes buscan comenzar de nuevo.

