Una tradición de Naolinco, Veracruz, llega a León con exposición en el Museo de la Ciudad
León, Gto.- Más de cuatro siglos de historia, personajes legendarios, máscaras talladas a mano y una de las tradiciones más representativas de Veracruz son el eje de la exposición “La Danza de Moros y Cristianos de Naolinco”, inaugurada esta semana en el Museo de la Ciudad de León.
La muestra, creada por el artista veracruzano Mario Crispín García Córdoba, acerca al público leonés a una celebración profundamente arraigada en el municipio de Naolinco, Veracruz, donde cada año se representa una compleja puesta en escena que mezcla historia, religión, identidad comunitaria y expresiones artísticas populares.
La exposición permanecerá abierta hasta el próximo 20 de septiembre como parte de las actividades conmemorativas por los 450 años de la fundación de León.
A través de pintura, escultura, talla en madera, fundición y máscaras tradicionales, la muestra recorre el universo visual de una festividad que ha sido transmitida de generación en generación y que forma parte del patrimonio cultural de la región montañosa central de Veracruz.
La historia detrás de la tradición
La Danza de Moros y Cristianos tiene sus orígenes en representaciones traídas por los españoles durante la época colonial, inspiradas en los enfrentamientos históricos entre musulmanes y cristianos en la península ibérica.
Sin embargo, en Naolinco esta tradición evolucionó con características propias hasta convertirse en una expresión cultural única que combina elementos europeos, religiosos y populares mexicanos.
Uno de los personajes centrales es Santiago Apóstol, conocido en la tradición española como Santiago Matamoros, quien encabeza la batalla simbólica contra los moros durante la representación.
Frente a él aparece Pilatos, personaje que en la versión naolinqueña de la danza representa al rey de los moros y protagoniza uno de los momentos más importantes de la celebración.
La Danza de Moros y Cristianos tiene sus orígenes en representaciones traídas por los españoles durante la época colonial.
Foto: Ana Ortigoza.
Durante la inauguración, Mario Crispín García Córdoba explicó que la tradición actual es resultado de múltiples transformaciones ocurridas a lo largo de los siglos. Entre ellas destaca la incorporación de los llamados “negros”, personajes que no formaban parte de las versiones más antiguas de la danza y que fueron integrados posteriormente, enriqueciendo la narrativa de la festividad.
Máscaras, música y combates rituales
La exposición también muestra algunos de los elementos más característicos de esta tradición veracruzana.
Entre ellos se encuentran las máscaras utilizadas por los danzantes, piezas que han sido elaboradas artesanalmente durante generaciones y que permiten identificar a cada personaje dentro de la representación.
La música ocupa igualmente un lugar fundamental. La danza es acompañada por instrumentos tradicionales como la flauta de carrizo y el tambor de doble parche, cuyos sonidos marcan el ritmo de los recorridos, enfrentamientos y movimientos coreográficos.
Además de la representación principal, la festividad incluye cantos, encuentros comunitarios y combates rituales que forman parte de la identidad cultural de Naolinco.
Más de seis décadas de trabajo artístico
La muestra reúne parte del trabajo que García Córdoba ha desarrollado durante más de 60 años, período en el que ha explorado la relación entre arte, memoria y tradición popular.
La muestra reúne parte del trabajo que García Córdoba ha desarrollado durante más de 60 años.
Foto: Ana Ortigoza.
Las piezas exhibidas incluyen esculturas realizadas en piedra, cantera, bronce, aluminio y materiales reciclados, así como pinturas inspiradas en los personajes, escenarios y símbolos que conforman la Danza de Moros y Cristianos.
Varias de las obras también documentan aspectos cotidianos de la celebración y la manera en que esta continúa formando parte de la vida comunitaria de Naolinco.
Una ventana a la cultura veracruzana
Más allá de presentar una colección artística, la exposición funciona como una introducción a una de las expresiones culturales más emblemáticas de Veracruz.
A través de las obras de Mario Crispín García Córdoba, los visitantes pueden conocer la riqueza histórica y simbólica de una tradición que ha sobrevivido durante siglos y que sigue reuniendo a generaciones enteras en torno a la música, el teatro popular, la religión y la memoria colectiva.
La exposición “La Danza de Moros y Cristianos de Naolinco” puede visitarse en el Museo de la Ciudad de León hasta el próximo 20 de septiembre.

